Desde pequeña, siempre me ha fascinado la comunicación entre seres humanos. Pasaba horas observando a los demás interactuar. Cuando fui a la universidad, opté por una carrera que me ayudaría a entender más en profundidad este fenómeno cotidiano. Y desde entonces, sigo embarcada en su estudio. Sobre todo, en el modo en que la comunicación nos ayuda a comprender, prevenir y atajar la discriminación, mi gran obsesión personal y profesional. 

Una de las virtudes del estudio de la comunicación es que se hace desde múltiples disciplinas. La creación de comunicación como disciplina propia ha tenido una trayectoria particular. En Estados Unidos, surge en 1914 a raíz de un grupo de profesores que enseñaban a hablar en público en los departamentos de Inglés y deciden ir por libre. A lo largo del siglo XX, la disciplina fue evolucionando, incorporando diferentes temas y ámbitos variados. Así pues, en Estados Unidos, la disciplina de comunicación incluye un amplísimo abanico de temas y métodos: desde la tradicional oratoria al estudio de medios de comunicación, comunicación intercultural, relaciones públicas, comunicación de la salud, estudios culturales o estudios de la performance, entre otros muchos. Basta mirar las divisiones de la principal asociación de comunicación de Estados Unidos, la National Communication Association, para hacerse una idea.

En España, sin embargo, sigo sin percibir la misma amplitud respecto al concepto de comunicación. Cuando explico que soy doctora en comunicación, mis interlocutores tienden a asumir que me dedico a estudiar medios de comunicación, periodismo, relaciones públicas, publicidad o comunicación audiovisual. Luego ven mi tesis doctoral y no saben qué decirme. Y no les culpo. Buena parte de las carreras en comunicación en España, salvo excepciones, siguen ofreciendo solo esas opciones. Pero el estudio de la comunicación puede ir mucho más allá, sin necesidad de ser tan estanco, sino todo lo contrario. Es una disciplina fluida que ayuda a analizar fenómenos sociales de manera holística (y no sólo funcionar como herramienta para informar o vender). Por ejemplo, ¿de qué manera la incapacidad de comunicar efectivamente facilita conductas violentas? ¿Y de qué manera está conectado el miedo a hablar en público con cuestiones identitarias? ¿Y cuál es es el rol de la familia, la educación y los medios en esas cuestiones identitarias? ¿Y qué podemos hacer para superar ese miedo a hablar en público y comunicar con más eficacia? La lista de preguntas podría seguir y seguir… Vamos de lo macro a lo micro, de lo micro a lo macro, de las influencias sociales a la agencia individual, de la reflexión teórica a la práctica aplicada en lo cotidiano. ¿Se nota que adoro mi disciplina?

La cuestión es que cuando digo «comunicación» me refiero a algo mucho más complejo e interdisciplinar que el estudio de medios, relaciones públicas o comunicación audiovisual. ConsulKaT es el reflejo y resultado de esta aproximación al concepto de comunicación. Poco a poco seguiremos desgranando esta idea con más detalle. 

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Carmen G. Hernández

asistencia conferencia NCA

 

Amanecer en la costa este de Estados Unidos

Indudablemente, 2020 será recordado por todo el dolor, enfermedad y crisis que ha causado a nivel global. Sin embargo, en medio del caos, también han seguido ocurriendo cosas positivas que vale la pena resaltar. Una de ellas es el nacimiento de ConsulKaT, un proyecto profesional que ve la luz en el otoño de este año tan aciago. Un proyecto particularmente especial para mí.

En primer lugar, ConsulKaT me permite encajar las piezas de dos décadas de formación y experiencia docente, investigadora, emprendedora y activista. A lo largo de mi vida adulta, ha sido difícil aunar todas esas vertientes y he tenido que elegir, en cada momento, cuál anteponer. Con ConsulKaT, esa necesidad de compartimentar se ha acabado. Lo que he aprendido en el aula, en los libros, en la calle, en las reuniones y con mis clientes me permite ofrecer un servicio de consultoría y formación holístico. Me permite transformar el mundo ayudando a otras personas a comunicar y enseñar de manera más efectiva. Porque, como dijo mi adorado Paulo Freire, «la educación no cambia el mundo», sino ayuda a cambiar «a las personas que van a cambiar el mundo».

En segundo lugar, ConsulKaT me permite volver a casa. Tras pasar casi una década en Estados Unidos, aprendiendo, enseñando y creciendo, puedo compartir todo mi conocimiento y habilidades con la sociedad que me ayudó a crecer, a formarme y a ser la persona que soy. El contexto no es ideal. Nadie nos preparó para hacer frente a una pandemia y vamos aprendiendo sobre la marcha a sobrevivir. Afortunadamente, contamos con una tecnología que no podían soñar nuestros antepasados cuando hicieron frente a la anterior gran pandemia global en 1918. Podemos seguir conectados a pesar de la distancia física y llevar a cabo multitud de proyectos. En mi caso, ofrecer conocimiento y herramientas, knowledge and tools. Convencida de que la comunicación es la clave para que podamos no sólo lograr nuestros sueños personales y profesionales, sino darnos una última oportunidad como especie. 

Carmen G. Hernández

 

Tras tormenta de nieve

 Tras una tormenta de nieve en Connecticut